Repensar la materia, construir el futuro
María José Leveratto
En este nuevo número de la Revista Notas proponemos explorar experiencias de trabajo e investigación que utilizan materiales naturales para la producción del hábitat. Aspiramos a ser un vínculo que facilite la difusión e intercambio entre academia, experimentación, innovación y práctica profesional, contribuyendo así a impulsar nuevas formas de diseñar y ejecutar envolventes de edificios.
Durante el siglo XX, la construcción consolidó una relación particular con los materiales: buscó estabilizarlos, normalizarlos y controlarlos para obtener resultados precisos, repetir soluciones a gran escala y reducir incertidumbres. Si bien este paradigma generó avances técnicos y de calidad indiscutibles, fue a costa de configurar una industria intensiva en energía, altamente dependiente de recursos finitos y gran generadora de residuos no degradables.
Hoy, en un contexto atravesado por la crisis climática, la urgencia en reducir gases contaminantes y el agotamiento de recursos naturales, cobran cada vez más fuerza nuevas miradas que plantean repensar la disponibilidad y selección de materiales y tecnologías constructivas. La biofabricación y el desarrollo de soluciones con base orgánica emergen como parte de este horizonte crítico y creativo de aproximación a lo material, ya no como recurso extraído, sino como producto cultivado, programado o estimulado. Perspectivas que proponen aprender de la naturaleza y emular sus procesos con prácticas que no niegan la modernidad, pero que cuestionan su distancia frente al mundo natural; que reinterpretan tecnologías, diseño y tradición para ensayar modelos circulares y regenerativos. Arquitecturas capaces de crecer, transformarse y, quizás, sanar las fracturas que la propia modernidad abrió.
Como veremos en la diversidad de experiencias reunidas en este número, los materiales naturales introducen una lógica distinta porque forman parte de ciclos biológicos, almacenan carbono durante su crecimiento y pueden reintegrarse a esos ciclos al final de su vida útil. Al mismo tiempo, su producción suele apoyarse en recursos locales y renovables, favoreciendo economías regionales, el fortalecimiento de cadenas de valor de proximidad y la promoción de formas de producción más resilientes y territorialmente arraigadas.
Agradecemos profundamente a los/as autores/as que compartieron sus saberes y experiencias en este número y les invitamos a recorrer sus páginas con una mirada abierta, crítica y propositiva. La transición hacia modelos más sostenibles no será el fruto de una tecnología o receta única, sino de un cambio profundo en nuestra relación con la materia y el proyecto, y de un esfuerzo interdisciplinario comprometido en articular conocimientos y tejer alianzas que profundicen el vínculo entre materialidad, diseño, ambiente y equidad.